¿Recordais esas historias que nos contaban nuestros abuelos de cuando no habia moviles, internet, whatsapp...?
Cuando la gente contactaban unos con otros en persona, cuando nuestros abuelos pedian salir a nuestras abuelas frente a ellas o cuando había que llamar a casa de los padres para hablar con tu amiga, novio, etc...
Como hemos cambiado...
En mi caso he vivido las dos épocas. He quedado con mis amigas llamando a sus teléfonos fijos y ahora nos mandamos audios eternos para solucionar nuestros mundos pero, ¿que pasa actualmente cuando alguien se comporta de aquella manera?
Yo me siento rara, y lo peor, no es porque la otra persona me hable más cuando estamos cara a cara que a través de un chat, sino porque al final me doy cuenta de como vamos perdiendo humanidad.
Hablar de todo con alguien mientras nos miramos a los ojos, poder notar sus sensaciones, emociones y reacciones, ¿cuantas malinterpretaciones hacemos de los malditos chats y cuantas cosas se arreglan sintiendo delante a esa persona?
Da un poco de pena, como hemos llegado a esto, que de cosas nos perdemos en el camino por abrirnos más a alguien a través de un chat y no saber hacerlo en persona mientras nos sonrojamos, nos tiembla la voz o tartamudeamos por todo lo que queremos decir tan rápido.
Y lo malo es que cuando esto pasa no entendemos o nos resulta extraño porque hemos interiorizado tanto que las cosas deben ser cibernéticas, tecnológicas y frias que nos sentimos raros, perdidos...
Nos hacemos preguntas, ¿por que no me escribe? ¿por que no le da a me gusta en mi nueva foto? ¿habrá visto que he cambiado mi perfil?
Estamos entrando en un mundo de locos...y estamos perdiendo las relaciones.
Yo voto por aquellos tiempos, por volver a mirarnos a los ojos, por las sensaciones que se despiertan y las palabras que brotan cuando estamos cara a cara, por disfrutar el tiempo, las cenas, los cafés, los paseos y que todo sea real, no quiero relaciones enlatadas, ni emoticonos de besitos, abrazos o labios rojos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario