jueves, 20 de agosto de 2020

Algún dia o día uno...

"Cada minuto esconde siempre una oportunidad..."


Alguna vez por aquí he hablado de hábitos, de los que he ido añadiendo y que tanto me han ido aportando, hoy toca sumergirme en uno de ellos: CORRER. 

 

Lo que hacía hace algunos años no era correr. Ni de broma. Ponerme las zapatillas, salir a trotar (que no era ni trote cochinero...) durante 1.8/2 km si llegaba...ahora podría considerarlo ir a por el pan. 

En esos tiempos ya sabía que me llamaba la atención y algún día quería llegar a ser runner pero me faltaba conocimiento, equipación y quizá algo de motivación, aunque por suerte lo suplian las GANAS. 

Hace 2 años me propuse correr una carrera de 5K...ja! la que corría en la cinta del gimnasio 14min y se creía volar...pero lo hice! me enfundé mis zapatillas un dia de diciembre, me puse la "mejor" equipación que tenía en casa y salí a por ello. Recuerdo la sensación de nervios de ir viendo a todos los corredores acercarse a la salida, yo casi ni sabia que habia que ponerse el dorsal con imperdibles...pero ahí empezó todo. 

El flato a los 3km, mi compañera de batalla enseñandome a respirar para llegar a meta, la bajada y por supuesto ¡la subida!, ver la meta...me daba igual el tiempo, yo solo sabia que ese año necesitaba acabarlo con una motivación extra y casi entré llorando, lo había conseguido. 

 

Después de esa fueron algunas más de 5K pero empecé a informarme, preguntar a runners más expertos y a picarme conmigo misma. Las carreras de 5K ya solo se convertieron en mis entrenamientos más básicos, en mis escapes, aprendí que salir a correr me evadia, liberaba la mente pero yo quería más. 

Me propuse una carrera de 10K, por supuesto en mi ciudad, de nuevo tenía un reto "la San Silvestre alcalaina". La recogida de bolsa del corredor, la camiseta roja y lo bonito que era el logo pero sobretodo la preparación, estaba hablando de palabras mayores...

Todo pasa por algo, siempre lo he dicho, y esa carrera fue en el momento que debía ser. Las semanas anteriores había tocado fondo, estaba en mi "peor momento" personal, profesional y me sentía en un callejón sin salida asi que sólo me quedaba correr, correr y correr para encontrar la salida...

Me sorprendí por la constancia de mis entrenamientos, conseguía esa motivación, visualizaba el dia de la carrera, la entrada a meta...De nuevo no quería tiempos, sólo acabarla, sentir que era capaz de hacerlo. 

Llegó el dia de la carrera, a mi lado mis padres, recordé momentos del pasado donde acompañaban a una mocosa con moño a cumplir sus espectativas y ahora a la niña se le había antojado correr...de nuevo un dia de diciembre. 

Cascos, música, reloj y ¡a por ello! Disfrutar de la carrera, de mi ciudad, de los ánimos por el camino y la meta, esta vez sí que miré el tiempo ¡por debajo de 1 hora! No podía acabar el año mejor, de nuevo lo había conseguido, mis padres en la meta...GANAS, siempre GANAS. 

Empezaba a comprender que lo que me propusiera podía conseguirlo, que sólo dependía de mi, que estaba en el principio de mi historia y que cuando tocas fondo ya solo puedes ir hacia arriba.

En el 2020 llegó otra más de 10K, la compañia inmejorable, compañero de fatigas, de sangre y la meta, cruzarla con él fue un subidón de adrenalina. No será la última juntos, eso seguro. 

Por los tiempos que estamos se acabaron las carreras, de momento..., pero eso no va a impedirme sumar km, retos y objetivos, porque os confesaré una cosa...ahora en mi maleta meto antes mis zapatillas de correr que el pijama. 

 

 




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