martes, 20 de octubre de 2020

Solo dime a donde, perdamos el norte

 ¡¡Hola hola!!


Escribo después de un fin de semana muy bueno, de esos aprovechados, desde primera hora del viernes hasta la última del domingo. De los que sueltas la pesadez de la semana, te recargan la energía, y te ayudan a vivir el AQUÍ Y AHORA. 

 

Uno de los planes del fin de semana era una ruta por algún sitio de la sierra de Madrid, esto ya forma parte de mi nueva normalidad, pero si algo me gusta de estos ratos es poder pararme a pensar...

Recordar las sensaciones que tenía hace unos meses, las que incluso tenía hace un año, cuando creía que mi vida estaba pasando muy rápido y la sensación de que tenía que hacer algo más. 

 Pues bien, la frase de una amiga me reafirmó ese estado de paz al decir "lo bueno de la naturaleza y tanto espacio es que sin mascarilla vuelvo a sentirme libre..." ¡Cuanta razón!

Llevamos unos meses encerrados, limitados, supeditados a decisiones de otros que nos influyen en nuestras vidas diarias y estamos cansados, es real. Esta vez está siendo parte de algo mundial pero párate a pensar cuantas veces te limitas, encierras o supeditas con tus propias decisiones...

 Salir a buscar esa libertad, esa paz, esos objetivos. Salir de tu zona de confort, si cuesta es porque estás saliendo de ella y la recompensa suele ser bestial. 

En mi ejercicio de recordar, algo que he hecho es mirar fotos antiguas, porque creo en el destino y en que "lo que piensas, lo atraes". Me lo he demostrado muchas veces pero sobretodo cuando vi la comparativa de estas dos fotos. 

Mismo sitio, en uno soñaba con llegar a la cima y en el otro pude sentir esa cima y ver el valle bajo mis pies...

 


 Desde entonces busco sumar, a mi, a los mios, a la gente que me cruce en el camino. 

Ayudarles a subir esa cima para poder ver el valle bajo sus pies...

 ¡FELIZ VIDA!

 

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