¡¡Hola Hola!!
¡¡Empezamos!!
En post anteriores hay alguna foto de mis primeras aventuras en la montaña, pero he preferido empezar desde el principio, porque revisando fotos me estoy riendo mucho comprobando como ha ido cambiando mi vestimenta o ¡hasta mis poses en las cimas! #mequedomuerta
Mi primera aventura fue PEÑALARA, el pico más alto de la sierra de Guadarrama con 2.428m.
No voy a hablar de datos técnicos ni mucho menos, ese no es el fin y prefiero dejar estos datos a los expertos, de los que me gusta nutrirme pero para mi propia información personal únicamente.
Recuerdo que cuando me plantearon esta salida ¡no tenía nada de equipamiento! Así que lo único que me compré rápidamente fueron unas zapatillas Salomon, por recomendación, una mochila de 18L algo decente y unos bastones* en Decathlon para salir del paso lo mejor posible...
Día D: no recuerdo la hora exacta, pero ¡muy temprano!, y es que algo en mi interior me decía que esto de sacar mi cabra interior, iba a hacer que me levantara más veces de noche que de día...
Y GANAS, sin duda esas iban conmigo. Daba igual el madrugón, las pintas, si pasaba frío o calor pero yo quería conocer este mundo, eso lo tenía clarísimo desde el minuto uno.
Me bajé de la furgo con la sensación de una niña pequeña que empieza el curso en septiembre estrenando libros, estuche y mochila, todo eran nuevas sensaciones.
Empezamos desde el puerto de Cotos que solo conocía por la clásica excursión con el colegio y alguna salida familiar, si acaso. Poco a poco iba ascendiendo y las piernas empezaban a picar...yo que me consideraba corredora, pero esto era distinto, comprobé que la respiración se agitaba y el corazón iba bombeando a otro ritmo, pero si algo me llamó la atención fue el silencio...me escuchaba a mí misma, o la conversación con el compañero pero el resto era calma, paz...
Normalmente, cuando salgo a correr por asfalto me molestan los coches, peatones, etc y aquí pude descubrir que podía hacer deporte sin ese ruido. Tiempo después entendí que puedes ir rodeado de un grupo de personas y cada un@ puede ir inmerso en su propio silencio porque no van a juzgarte por ello.
Como fan de las frases elijo, "Y si no ves la cima, camina", porque yo era feliz pasito a pasito buscando llegar al vértice geodésico del que me hablaban hasta que llegué ante él.
Tras
las clásicas fotos del "yo estuve aquí", llegó el momento del descanso
habitual que tomamos cuando coronamos (si la meteorología lo permite) y
ahí mi cabeza hizo CLICK. Esas vistas, de nuevo ese silencio (bueno salvo alguna voz demasiado
ronca que me despistaba) y la sensasión de sentirme tan grande y pequeña
a la vez.
Grande, porque estaba a unos cuantos metros de altura y lo había conseguido, con calma y consciente de cada paso, pero tan pequeña por todo lo que veía a mi alrededor...no sabía donde mirar porque todo me parecía infinito.
La bajada fue más rápida, siempre me pasa y suelo decir que, con lo que se tarda en subir a veces y lo poco que se tarda en bajar...
Ya solo me quedaba el camino de vuelta a casa con las imágenes en la retina pero sabiendo que esa había sido la primera y por supuesto no iba a ser la última aventura por montaña. Ni siquiera yo imaginaba todo lo que estaba por llegar...
En próximos posts habrá más sensaciones, anécdotas y retos...
¡Nos vemos en la próxima aventura!
"La montaña es maravillosa, cada día diferente y para disfrutarla hay que tenerle el mismo respeto que a una madre y cuidarla con el cariño de una abuela"
*APUNTE: se les llama bastones, JAMÁS les llaméis "palos" si no queréis empezar con mal pie entre la gente de montaña...



No hay comentarios:
Publicar un comentario