¡¡Hola Hola!!
Hoy os hablo de un sueño cumplido...Todo el mundo ha oído hablar de esta ruta, estoy segura, quien la haya hecho y quien no, así que os diré algo que me molesta soberanamente...
Hay sitios, rutas, momentos que tod@s en algún momento de nuestras vidas debemos hacer / tener, no es obligación, pero sí que deben estar en mente, más aún si hablamos de un ámbito que nos gusta, en mi caso rutas-montaña así que me molesta cuando me dicen "Bah! ese sitio no es para tanto..."
Pues bien, esto me ocurrió con La Ruta del Cares. Cuando conté mi plan y escuché esta respuesta...creedme que quise matar a alguien, no hay nada mejor que dejar descubrir algo por un@ mism@ para que pueda obtener su primera impresión. Así fue, MI RUTA DEL CARES.
Era una ruta OBLIGADA. Primero porque mi cabra interior necesitaba (y necesita) pisar Picos de Europa. Segundo porque me habían hablado de ella, había buscado y fue amor a primera vista. Y tercero porque sí, porque ¿¿¿¿¿¿como no iba a ver ese paisaje en persona?????
La ruta formó parte de unos días por Asturias en los que, esperable, la previsión se portó de aquella manera para que pudiera ver la zona con varias climatologías, pero aquel gran día se portó. ¡Oh yeah!
Amaneció despejado, no podía creer que el día anterior había acabado comprando un paraguas en Llanes debido a la lluvia y aquella mañana fuera tan de diez.
La ruta tuvo sus ratitos de picor de glúteos, pero que queréis que diga, yo flotaba por allí entre piedra y piedra. La idea era hacerla Poncebos - Caín - Poncebos.
Particularmente flipaba a cada paso, con sus estrecheces en algunas zonas, mis amadas primas cabras mirándome como si la cabra fuera yo..., un paraíso.
Llegada a Caín justo para comer, y como no, había que reponer fuerzas...creo que aún soy capaz de recordar el sabor del cachopo en La Casona de Palmira, aunque cuando volví a ponerme en pie y pensé en la vuelta se me fue la tonteria.
¡Que fresco! Claro, verano y de ruta, una servidora en pantalón corto y camiseta de tirantes...pero ¡joder que esto era Asturias!
Primera parte de la vuelta trotando, reto bajar cachopo y entrar en calor. De nuevo una vuelta al coche con penita, disfrutando de las vistas, cabra aquí y cabra allá, foto, subida, bajada, piedra, piedra, piedra...¡una maravilla!
Piernas muertas pero 24km de placer guardado en las retinas.
Estoy segura que es un sitio al que volveré, tanto a la ruta como a Asturias, porque volví enamorada de cada rincón que pude conocer, de la gente, gastronomía y hasta de la climatología.
Y por favor os pido, si queréis hacer algo, ¡hacedlo! guardaos la opinión de la gente donde prefiráis pero id, así luego podréis contrastar y hasta discutir sobre ello si hace falta.
En la próxima entrada volvemos a Madrid. ¡Gracias por estar!
"Por eso te admiro cabrona, porque sonríes como si nunca te hubieran hecho sufrir"
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