¡¡Hola Hola!!
Hoy os traigo una ruta pero con algo distinto. Normalmente os hablo de rutas que suelen empezar con madrugón, pero hoy cambiamos el horario, nuestra ruta empieza de tarde, sacamos el frontal y ¡a por ello!
Hoy subimos EL YELMO, con 1717m.
No era la primera vez que subía alguna montaña al atardecer, la primera creo recordar fue Malvecino en el parque natural de Alcalá pero lo siento, no hay fotos ni constancia de ello (me lo apunto para repetirla).
El caso, que llegaba a la Pedriza sobre las 17 de la tarde, con un sol de justicia en pleno mes de julio y empezaba la subida. Lo mío con la Pedriza es un amor-odio, no se qué me pasa pero no termina de enamorarme...había que ir, era de visita obligada, uno de esos sitios de la lista que os hablaba en el post anterior.
Todo fue bastante correcto salvo por el calor, vas subiendo, las temperaturas aprietan...el agua empieza a gastarse...y sabes que aún te queda llegar a la cima, el ratín de arriba y toda la bajada.
Así que cuando creía que mi "problema" iba a ser el agua apareció ella, LA RAJA...y no, no fue la del pantalón. En la subida al Yelmo, justamente al final, tienes que atravesar una raja algo estrecha (adjunto foto) pero es la manera de coronar y abrazar el vértice.
No soy claustrofóbica, pero algo ocurrió en ese momento porque cuando vi que tenía que atravesar el hueco me bloqueé. A veces ocurre y la mente va más rápido de lo que te gustaría. Me encantan además estos momentos, en los que la vida te hace superarte y te hace ver que no solo puedes, sino que te pone a prueba más aún para que sientas como has superarlo.
Mi estrategia fue dejar pasar a mis compañeros para entrar y salir del tirón, pero cuando acababa de entrar en la raja...¡zas! bajaba un escalador y necesitaba que bajara para poder seguir subiendo, así que iba a aguantar dentro de la raja, si o si. Con la ayuda de mi compañero y un par de frases motivadoras internas atravesé la grieta para poder abrazar el vértice y ver el precioso atardecer que nos esperaba.
Una vez superados los retos, tocaba bajar, sacar los frontales y dirección al coche, pero nos dio tiempo a hacer algunas fotos curiosas.
Como anécdota os contaré que para mi cena en el vértice llevaba un estupendo bocadillo de lomo, el cual pensaba en disfrutar hasta que...¡¡¡Error!!! si no tenía casi agua para bajar, ¿Cómo iba a comer algo que me diera aún más sed? Pues bien, la bajada la hice acompañada por un agujero en el estómago estupendo pero ningún contratiempo iba a quitarme el disfrute, además me lo acabé comiendo en la terraza de casa, y pocas veces me ha sabido algo tan rico como aquel bocadillo casi a las 2 de la mañana tras una tarde intensita.
Fue una salida distinta, con contratiempos, con aventura como siempre y con varios retos superados. ¡Esto es la montaña amig@s, nunca se sabe que puede pasar!
La próxima entrada va cargadita, fin de semana de aventura, de nuevas experiencias. ¿Nos leemos?
"Las dificultades no son señales para detenerte, son enseñanzas para continuar"
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