¡¡Hola Hola!!
Hoy os hablo de uno de los picos que más me ha sorprendido en cuanto a vistas. Subimos a La Najarra (2102m) desde Miraflores de la Sierra.
Comenzaba la salida partiendo de noche hacia Miraflores de la Sierra, para dejar el coche en un pequeño parking muy cerca del embalse. Totalmente recomendable, ya que no es muy conocido y claro está, a esas horas de la mañana había hueco con seguridad.
Empezaba la subida hacia La Najarra, primera vez que lo visitaba y gratamente sorprendida. Debido a las paradas para colocar los crampones pude aprovechar ciertos miradores en los que las vistas os prometo que eran alucinantes. Iban pasando los minutos y el sol hacía su aparición con lo que el espectáculo era aún mayor.
Más o menos creía estar ubicada en la zona, ya que había estado varias veces en Miraflores y al puerto de la Morcuera le tengo un cariño especial, pero pese a saber que este pico formaba parte de la cuerda larga, había algo que en mi gps particular no me cuadraba.
Tras hacer varias fotos aprovechando las increíbles vistas, continuaba la subida y de repente asomó una cabeza entre las rocas más altas que casi le faltó preguntarnos nuestro nombre 🐐, despacio y sin hacer ruido disfruté de un rebaño de cabras y chivos en su hábitat. ¡Placeres de la naturaleza!
Pisábamos la Senda Santé, la cual recibe su nombre por José Luis Santé, residente y quesero de Miraflores de la Sierra, que fue quién abrió la ruta. Tiene unos 650 metros de desnivel en 2,8 kilómetros, por lo que os aseguro que picar, pica bastante.
Por fin veía el vértice del pico, sin dejar de contemplar las vistas que me dejaba el día y esta zona aún desconocida. Una vez arriba, pude ver donde se encontraba el parking de Morcuera con lo que mi sentido de la orientación se quedó tranquilo, ahora sí, podía ponerle nombre a los picos que veía (no a todos, por supuesto, me quedan muchos por conocer aún)
Con el pico coronado tocaba bajar hacia el puerto de Morcuera, ya que la ruta era circular, volvía hasta el coche y la zona de la presa.
Durante la bajada tuve una guerra con mis propios crampones, me dieron algún sustito pero solo acabó en algún que otro agujero en el pantalón. Aunque tuvimos rachas de viento algo incómodas, en la bajada se calmó así que pudimos disfrutar de la vuelta entre pinos, mini cascadas de agua congelada y acabamos la jornada disfrutando de la tranquilidad del embalse, las vistas e imaginar lo increíble que sería esa ruta / paisaje en otras estaciones del año. Si es por mí, esta ruta queda grabada para repetirla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario