¡¡Hola Hola!!
¡Cuanto tiempo sin pasar por aquí! ¡Y que ganas tenía de contaros! Porque...si creíais que habían acabado las aventuras...¡¡¡ERROR!!! Esta cabra sigue en todo lo alto, bueno más bien haciendo rutas más suaves, pero igual de montañera 😊
Vamos a empezar por el principio.
Ya hace más de un añito que nació nuestro pequeño montañero, algo que además de poner nuestra vida patas arriba, me hizo lanzarme de cabeza a por mi propio proyecto, las sesiones de coaching con mamás primerizas.
Y pensareis, ¿por qué nos cuenta esto? pues porque una de las razones que me hizo trabajar con ese perfil fue reencontrarme a mí misma y enseñar a las mamás que "la vida no se acaba después de la maternidad".
Y ahora, vamos a por la aventura.
Cuando el peque cumplía 6 meses, lo hizo en el mejor entorno posible, el sitio favorito de sus papás, PIRINEOS.
Y no solo eso, lo hizo acompañado de sus abuelos, ¡¡¡aventura asegurada!!!
Cascada de Sorrosal (Broto)
A nosotros nos encantó ver Pirineos en pleno Otoño, ya que siempre lo habíamos visto en verano, y aunque Broto o Torla tenía muchísimo menos ajetreo, siempre es un acierto visitar esta zona.
En cuanto a rutas, hicimos Cola de caballo por supuesto o la ruta del agua en pleno cañón de Añisclo. Y ademas, también aprovechamos para enseñarles zonas como Bujaruelo y pueblos con encanto como Aínsa.
Esta ruta del agua puede ser "menos" conocida pero obligada si vais por la zona. Es una ruta cortita, perfecta para hacer en familia, siguiendo el curso del río Bellós y llena de cascadas. Podéis ver zonas como el Puente de San Urbez o la ermita, incluso buscar a su virgen, algo escondida entre la roca.
Fueron dias de desconexión, de primeras veces como papás y de hija disfrutona viendo a mis padres disfrutar de la zona.
La atracción de las excursiones sin duda fue el pequeñajo, ya que no dijo ni pio en su mochila durmiendo en el pecho de su papá, imaginad que hasta la gente pensaba que llevábamos un muñeco...😝
Nosotros pudimos comprobar el cambio de ir siendo 2, y ahora siendo uno más, aunque este niño nos lo pone muy fácil y eso ha hecho que no haya sido la primera, ni mucho menos la última, con lo que pronto os contaré la siguiente.
Para terminar, solo diré que Pirineos enamora, que siempre hay algo nuevo por hacer, por ver, por descubrir...y que eso si, sed previsores porque la gente de la zona lo es y cierran muchos posibles planes por inclemencias del tiempo.
Nos leemos pronto, ¡hasta la próxima aventura!
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