¡¡Hola Hola!!
Hasta el momento, la zona de la Alcarria era algo desconocida para mí, así que tocaba tomar nuevos rumbos, perspectivas y empezar a perderme por sus rincones.
Hoy nos vamos a subir el Pico del Águila con 964 m.
Así que con los deberes pendientes, había que empezar a descubrir que tesoros ocultaba la zona.
Primera parada, Pico del Águila.
Saliendo de Marchamalo, tomamos dirección a Jadraque para tomar un pequeño camino, dejar el coche y empezar una ruta muy tranquila y disfrutona, perfecta para una tarde con buena temperatura.
La subida no se hizo difícil, las cuestas eran muy llevaderas y el desnivel se iba notando muy progresivo con lo que en ningún momento picó.
No por ello las vistas resultaron menos bonitas, una vez pasado el vértice que corona el pico, nos asomamos al filo desde donde se podía ver la autovía y los tropecientos camiones que la A-2 soporta a diario. Como apunte diré que desde allí arriba el sonido de su paso era muy curioso.
No tengo vértigo pero la sensación de caída era muy respetable...
De vuelta al coche, la bajada de temperaturas empezaban a notarse pero la zona era espectacular por la tranquilidad, todas las sendas para nosotros y el precioso atardecer que iba acompañando. Ahora si, las vistas dejaban contemplar la cuerda larga de la sierra madrileña uniéndose a la alcarreña, y desde donde se veía perfectamente el Pico Ocejón, da gusto terminar el día así.
Con la ruta en las piernas y el saludo de algún que otro corzo que llevaba mucha prisa, debía llegar tarde a cenar..., apuntaba otra zona a la colección de momentos y lugares. Estoy segura que no será la última vez que la pisaré y volveré a descubrir sus rincones.


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