¡¡Hola Hola!!
Nuevo reto, una aventura que tenía pendiente, cargamos la mochila y, subimos al Pico Mondalindo con 1838m.
El plan no pudo ser más improvisado, creo que jamás había tardado tan poco en hacer una mochila y salir dirección Bustarviejo, donde empezaría mi ruta.
Era una ruta que tenía mirada, llevaba mucho tiempo con ella en mente, pero siempre tenía ese pellizco de no querer hacer montaña sola.
Mi día empezaba tranquilo, paseo perruno largo y sin prisa con todo el día por delante. Esta subida estaba planteada para días después y yo andaba tan despreocupada que no me había parado a mirar ni la climatología, pero como estoy rodeada de gente genial me llegó el aviso de la mala previsión y opté la posibilidad de subirme a montaña fuera del plan habitual (madrugón-subida-bajada-pronto en casa).
Cuando tienes un plan que se descoloca por completo aparece la improvisación, con ello la aventura y si me apuras, el ingenio mezclado con esos nervios en el estómago. Cada vez que noto esa sensación me lanzo de cabeza porque es justo lo que la vida quiere que haga.
Con la mochila preparada y el track en el reloj, cogí el coche hasta el pueblo de Bustarviejo. Una vez allí me costó encontrar el camino rural del que saldría mi ruta, fue quizá donde más tiempo perdí, pero siguiendo el gps saqué bastones y tomé la primera cuesta que me haría ver que mis últimos entrenamientos habían sido muy llanitos...
Dejaba el pueblo y seguía subiendo con su correspondiente picor de piernas, cuánto había echado de menos todo esto.
Dicen que el 93% de los malos pensamientos que tenemos al final no acaban sucediendo, pues mientras hacía mi ruta, pude darme cuenta que el miedo que tenía de hacer montaña sola se quedó en el primer tramo de la ruta, puedo asegurar que pese a encontrarme solo con 5 personas en todo el camino, lo que menos tuve fue miedo.
Era algo que llevaba posponiendo mucho tiempo, sabiendo que necesitaba esta experiencia para soltar muchas cosas y empoderarme en muchas otras, así que allí estábamos solas, ella y yo, Montaña y Vida. ¡Ojo! Con cabeza, avisando donde estaba, donde estaba mi coche y con todas las baterias posibles cargadas.
La ruta me dejaba ver paisajes increíbles, podía ver parte de la cuerda larga, Peñalara, La Cabrera, un auténtico placer. Además, el tiempo respetaba perfectamente para hacerme la subida mucho más fácil.
Desde el inicio, fui acompañada por un riachuelo que, imaginad el placer del silencio, roto únicamente por el sonido del agua y los pajarillos que encontraba por el camino. Confieso, en varias ocaciones tuve que pararme a cerrar los ojos para solo disfrutar de esos sonidos...recarga de pilas máxima.
Cuando vi el vértice a lo lejos, más lejos de lo que pensaba, sabía que empezaba el verdadero camino hasta tocar cima y empezaron mis ánimos hasta llegar a la parte más alta donde llegaba a las grandes piedras que me indicaban que estaba muy muy cerca.
Creyendo que estaba sola, no dude en ningún momento de hablarme a mí misma y de felicitarme por llegar y tocar el vértice, hasta que de entre las rocas salieron dos cabezas que debieron intuir que yo estaba viviendo un graaan momento porque se marcharon rápidamente para dejarme disfrutar de mi triunfo.
Foto va, foto viene para retratar el día, me hubiera encantado quedarme un ratito allí arriba pero la ventisca se notaba y preferí comenzar la bajada hasta el pueblo.





Reto conseguido , sigue asi que todos tus miedos salgan fuera, que tus ganas de superarte puedan más que tus dudas de poder conseguirlo, y sobre todo no pierdas nuncas las GANAS.
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