sábado, 17 de septiembre de 2022

Cañon de Añisclo - La ripareta

 ¡¡Hola Hola!!

Tras el rutón de Ordesa, no dejábamos las botas quietas y poníamos rumbo a una ruta de agua perfecta para bajar un poco el ritmo. Nos metíamos en el cañón de Añisclo para comer en la "desconocida" Ripareta. 


Dejábamos el coche y empezábamos la ruta pasando por la Ermita de San Urbez. Las temperaturas eran más bajas, perfectas para ir cómodos entre el sonido del agua por sus diferentes cascadas y disfrutando de largas conversaciones, ¿Quién no compraría un plan así? 


Acumulando los primeros kilómetros pero sin mucho desnivel (aún), parábamos en uno de los rincones para hacer el primer descanso y comer algo para seguir la ruta. La zona está llena de estos apartaderos que te permiten además disfrutar del sonido del agua en "soledad", perfecto para los descansos. 


Aquel día mi cabeza no podía parar de pensar "estoy en Pirineos", me vine enamorada de la zona y pensando lo guay que sería vivir por allí para disfrutar cada fin de semana y conocer sus rincones. 


Tras la parada, la subida empezaba a hacerse notable, el cañón empezaba a cerrarse y eso significaba que el desnivel se iba a acumular, que las piernas picarían pero también que el resultado podría ser increíble.


En efecto, cada rincón que dejaba verse era precioso, aunque mi yo cansado y con unos cuantos kilómetros del día anterior, empezaba a quejarse porque no confiaba en que la famosa Ripareta estuviera cerca...¡menos mal que conseguí callarla y que siguiera subiendo!


Cuando llegamos la zona era un remanso de paz, perfecto para evadirse, coger fuerzas, meter los pies en el agua y olvidarte de todo por un instante. Momento que aproveché para estirar músculos y escuchar el agua correr, creo que incluso me quedé traspuesta...aquí una que se duerme en lo alto de un palo, pues en un sitio así, era obvio que también...

Es una zona algo escondida y que por supuesto no esperas que tenga esas dimensiones, suerte que este es un rincón pequeño y esta información llegará solo a un@s poc@s para no colapsarla...


La bajada, aunque tranquila, se nos hizo algo espesa por la acumulación del día anterior pero ya pensando en la aventura del día siguiente, esto era un no parar. 
Poníamos rumbo al coche para ir a nuestro siguiente alojamiento, no sin antes hacer parada obligatoria en el mirador y confirmar así donde habíamos pasado el día (justo por la zona del hueco en el centro de la foto)

Siguiente parada: Bielsa, perfecto para alojarse y comenzar la próxima aventura que me sorprendería, me pondría en mi sitio y haría corroborar la montañera que llevo dentro. 
¡Paciencia que nos leemos pronto!

"Si hay amor propio, lo demás llega cuando tiene que llegar"




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