¡¡Hola Hola!!
Toca competición, toca carrera y toca ¡sacar la cabrilla a corretear! Nos vamos por segundo año al Trail de Torrelaguna, esta vez en la modalidad de carrera larga, con 26.5km y +1200m de desnivel.
¡Vamos a por ello!
El día se presentaba espectacular, tras la lluvia del día anterior el terreno sería perfecto para corretear feliz por la sierra madrileña.
Esta carrera ya pude correrla en 2021 pero en la distancia corta 10K, pero como a mí me va mucho un sarao nuevo, pues me fui con 3 bctines más a disfrutar de la distancia larga, era un reto, un desafío y ¡eso me encanta!
Semanas antes nos acercamos a reconocerla, confieso que yo era super reticente a reconocer las carreras antes de hacerlas, por el llamado "efecto sorpresa", pero ahora punto en boca porque reconozco que saber donde están los peores tramos, donde puedes correr más, etc es buenísimo para dosificarte según van pasando los kilómetros.
El día de antes, para lo que soy yo, estaba demasiado tranquila...tenía muy poco preparado, salvo mis nuevas zapatillas de trail, regalito por mi cumpleaños y confiada que iban a ser unas grandes aliadas en mi locura del día siguiente. Eso si, la prehidratación no faltó, no solté el agua en todo el día, noche y precarrera. Las anécdotas 5 minutos antes de la carrera por culpa de esto me las guardo para mi compañera y para mí.
Preparada en la línea de salida con todo preparado (chaleco, geles, agua, bastones,...) los nervios eran evidentes, más cuando vi que chicas éramos muy pocas y pensé: "voy a llegar la última de las mujeres, pero seré una de las valientes que corren esta distancia", y así con el pistoletazo de salida empezaba el disfrute.
Las vistas ya sabía que eran preciosas, que las cuestas picaban lo tenía grabado a fuego así que solo quedaba concentrarme en hacer mi carrera, ver a mis compañeros alejarse y confiar en entrar en meta lo más contenta posible para disfrutar con ell@s después.
Iban pasando los kilómetros, las subidas y por supuesto las bajadas, me veía bien y capaz de continuar pese a la soledad ya que a partir del km 13 todo el mundo desapareció y estuve unos 6-7km sola, hablando conmigo misma y mandando algún audio para que supieran que seguía viva.
Llegar a Patones de Arriba en el km 17 me dio vida, no solo por el avituallamiento sino porque sabía que me enfrentaba a la parte final de la carrera, eso si, llegar a Patones un domingo a esas horas es llevarte un olorcito a carne a la brasa que no está pagado para los que vamos alimentándonos de geles y algún cachito de plátano...
La estimación era hacer la carrera en aproximadamente 4h y algo, pero era consciente que muchas subidas y tramos los hacía andando ya que mis glúteos aún no están tan entrenados y se me sobrecargan bastante, la gracia fue cuando me di cuenta que me dolían más andando que trotando así que, ¡no podía parar!
Me sorprendí adelantando gente a partir del km 21-22, esto estaba casi hecho y me encontraba muy bien.
Me reservaba para el tramo final, "la cuesta de Termópilas" uno de esos regalitos del infierno que llegan en el último kilómetro y te dejan las piernas temblando, solo podía repetirme "quedan las termópilas, solo las termópilas". Sorpresa para mí cuando llegué a la curva donde empezaría la subida y los chicos de la organización me dijeron ¡todo para abajo y directa a meta! ¿¿¿¿Cómo???? no les di un beso porque me quitaba tiempo pero menuda alegría, era el momento de sacar lo que me quedaba y llegar lo más dignamente posible a la plaza del pueblo.
Y así fue, llegaba en 4h exactas a cruzar esa meta, ese arco que pedí por favor que no desinflaran aunque fuese la última en llegar (no fue así, pude incluso ver entrar a gente y aplaudirles por su logro).
Había completado Torrelaguna un año más, la distancia larga, esa que el año pasado vi hacer a mi compañero y pensaba "esta gente es de otra pasta", y ahí estaba yo, el esfuerzo y entrenamiento de este 2022 hacía que me hubiera hecho de esa misma pasta.
Cerraba así las competiciones de este año, con muy buenas sensaciones, en la montaña y con ganas de ver que pasará en 2023. ¡Ah! y con una hamburguesa como recovery recompensa de la organización, ¡siempre de 10!
Deportivamente voy con muchas ganas a por 2023, quiero descansar y disfrutar de la montaña hasta final de año, conocer sitios nuevos, redescubrir otros pero en modo senderista. Seguro que alguna aventura más caerá por aquí, así que ¡nos leemos pronto!



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