¡¡Hola Hola!!
Nueva semana y tachamos otro sitio que conocer de mi lista. Hoy nos desplazamos al Hayedo de Tejera Negra, en la sierra norte de Guadalajara.
Llevaba tiempo queriendo conocer esta zona así que ponía rumbo y a por ello. Bocadillo en la mochila, botas preparadas y a dejarse sorprender.
El día estaba a medias, es decir, no hacía frio pero tampoco estaba despejado con lo que al principio la sensación de temperatura baja si se notaba. Cuando a ratos se nublaba, las frioleras como yo nos resentíamos pero en seguida aparecía algún desnivel que me hacía entrar en calor.
La época perfecta para visitarlo es ahora, en otoño. La verdad que como este año estábamos teniendo temperaturas veraniegas en pleno octubre, no estaba segura como iban a estar los colores de la zona, y una vez más la naturaleza hacía su trabajo y dejaba paisajes para guardar en la retina.
Pude disfrutar del silencio, de nuevo la Alcarria no es una zona tan concurrida y para las ermitañas como yo es de agradecer. La montaña me recarga de energía (a la par que me deja agotada físicamente pero con gusto), si a esto le añades disfrutarla en silencio, es un plus.
Árboles milenarios, perfectamente mantenidos, sendas llenas de colores y riachuelos que transmiten paz, hacen de la zona un lugar que debería ser obligatorio conocer, hasta como excursión de los colegios.
En esta ruta salieron unos estupendos 29km que como es obvio necesitaron recargar piernas en algún momento así que bocadillo de tortilla en mano (un manjar) con estas vistas y preparados para seguir con la vuelta hasta el parking.
Como las temperaturas ya se hacían más notables, nada mejor que parada en Cantalojas para entrar en calor con un café calentito y de vuelta a casa con un nuevo objetivo cumplido.
La próxima aventura nos vamos de competición, último trail de 2022, un nuevo y gran objetivo.
¡Nos leemos la semana que viene!





No hay comentarios:
Publicar un comentario