lunes, 14 de noviembre de 2022

Pico Ocejón desde Majaelrayo

 ¡¡Hola Hola!!

Vuelta a la montaña, vuelta a sumar desniveles y conquistar vértices. Esta vez tocaba uno conocido pero subiendo por otra vertiente. Vuelvo al Pico Ocejón (2046m) pero partiendo de Majaelrayo. 



La primera vez que toqué este vértice solo tenía unas zapatillas y muchas ganas de ver el mundo, ahora pasados un par de años, no solo mi imagen ha cambiado si no la manera de subir a cada pico, sacar lo mejor de él y de mí, disfrutar de la cima e incluso el madrugón con gusto de esa mañana. 

Me habían hablado muy bien de esta ruta, ya que para subir al Ocejón puedes hacerlo por Valverde de los Arroyos (pueblo muy bonito y obligatorio para visitar) o Majaelrayo, así que este era el destino ese día, cambiar el inicio y conquistar el vértice de nuevo. 


Me apetecía esta aventura ya que la época en la que subíamos, otoño, me daría otros colores y otras imágenes preciosas que guardar en la retina. Así fue, cada paso que dábamos nos dejaba imágenes para el recuerdo con unos colores que ya he pasado a denominar "de cuento", además la temperatura era perfecta respetándonos hasta casi llegar a la cima donde el viento apareció pero siendo más que soportable. 




La subida por suerte no era muy concurrida, ya que es verdad que la sierra de Madrid suele parecer la Gran Vía muchos fines de semana y a mi, particularmente, me gusta más ir "en soledad". 

El camino no se hacía largo, aunque yo subía con algo de fatiga en las piernas debido a un entrenamiento curioso el día anterior, así que mi compañero de vida con mucha paciencia aguantó las paraditas para "beber agua" y descansar las piernas cada cierto tiempo. 


Las fotos hablan por sí solas, de nuevo la montaña me daba unas vistas preciosas de la para mí,  desconocida Alcarria. Con el picor habitual coronamos y pudimos disfrutar del merecido descanso, no muy extenso por el viento pero perfecto para como no, hacer balance de aquella chica que subió hace 2 años y la actual que se sentaba de nuevo en el vértice para hacerse la foto, la felicidad son momentos y ese, estaba siendo uno de ellos. 

"Compartir mentalidad deportiva, gustos y aficiones con quien compartes tu vida diaria es un plus. Cuando la motivación cae, el otro la sostiene y es un trabajo en equipo que a día de hoy agradezco y me encanta hacer a partes iguales".

La bajada la hicimos pasando por el Ocejoncillo, un pequeño cúmulo de piedras que se convierten en un pico muy chiquitín que se hace querer, y ya que estábamos allí había que aprovechar para verlo. 

Como viene siendo habitual se me hizo más corta la vuelta al coche, aunque esta vez lo que nos esperaba era un picnic improvisado con nuestros bocadillos y unos acompañantes de excepción. 


Cerrábamos así otra jornada de montaña, otro pico que sumar y unos cuantos kilómetros más en la mochila. 
¿Próxima parada? Vuelvo a quedarme en la Sierra Norte de Guadalajara pero esta vez descubro algo nuevo y tacho un objetivo de la lista. 

"Quien toma decisiones queda preparado para iniciar grandes cambios"

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