¡¡Hola Hola!!
Vamos con la segunda parte del fin de semana en Gredos.
Tras conocer el circo y llegar al Refugio Elola no podíamos irnos sin coronar la cima de alguno de sus majestuosos picos, tocaba subir y tocaba coronar El Morezón con 2389m.
La partida era desde el refugio, unos 9 kilómetros de ruta que se presentaban accesibles aunque íbamos con tiento, sabiendo que según subiéramos la nieve se podría poner curiosa y tendríamos que tirar de crampones.
De vuelta deshaciendo el camino andado desde el refugio llegamos a la fuente de los barrerones para algo más adelante salir por una senda a la derecha y empezar la subida a los altos del Morezón.
Picor de piernas, esto promete...
La nieve en muchas zonas era polvo pero pronto en la subida empezó a hacerse más dura, convirtiéndose en hielo y en montaña, lo mejor es no intentar heroicidades así que crampones directamente a los pies y probar a seguir subiendo.
Admito que en algún punto pensé en abandonar el plan, la seguridad en montaña es vital y como ya dije, cuando hago de guía la responsabilidad es aún mayor. Mi experiencia en montaña es básica, procuro nutrirme de toda la información que me llega o ha llegado en mis aventuras pero también gracias a Pirineos aprendí que una retirada a tiempo es una victoria, si no tiene que ser, la montaña va a seguir allí, lo más importante es que nosotros podamos volver.
En este caso nuestro perrete iba solo y como un tiro, con lo que con él cero problema y poco a poco, buscando los mejores pasos y más seguros llegamos hasta los altos del Morezón.
Por las fotos que había buscado me faltaba algo, había visto fotos de la cruz, la que coronaba el pico pero ¿donde estaba?
Miraba el reloj e indicaba que la ruta era buena, que íbamos en ruta aunque solo veía nieve y más nieve. De nuevo mi mantra aparecía #pasitoapasito es lo que me repetía continuamente mientras Coquete me ayudaba a subir tirando de mi cintura.
Y de repente ahí estaba, veía las cabezas de la gente junto a esa cruz que había visto en fotos, ese momento inigualable del bocadillo con mejor sabor del mundo y con vistas increíbles.
Conseguido. El Morezón, 2389m, y bocadillo de tortilla de patata con vistas al Almanzor, PLA-NA-ZO.
Pudimos disfrutar del mini descanso sin viento, lucía el sol lo que permitía visualizar todo lo que teníamos alrededor, comer tranquilos y de hora íbamos aún mejor pensando en la bajada. Nos merecíamos alargar ese disfrute.
El descenso por la nieve fue espectacular a la par que divertido, ver corretear a nuestro compañero de cuatro patas era un lujo. Decidimos variar la ruta aprovechando la bajada al parking para no hacer el mismo camino de vuelta por el circo y poder conocer un poquito más de la zona.
Atrochando por sendas pisadas y sin perder de vista gente que iba en nuestra dirección llegamos al parking antes de la hora prevista lo que nos permitió celebrar nuestra aventura e incluso parar en uno de los bares de Hoyos del Espino con vistas a la zona donde nos habíamos sumergido escasas horas antes.
Fin de semana espectacular, otra aventura más en la mochila, kilómetros y desnivel en las piernas e imágenes nuevas en las retinas. Lo dicho, cuanto me gusta volver a los lugares desde otra perspectiva, renovar las imágenes, redescubrirme en cada aventura y disfrutar de esta locura que es la montaña.
Mi Heidi interior volvía a casa feliz, pensando en la próxima, sin olvidarme de los entrenamientos y carreras que me esperan esta temporada porque esto solo acaba de empezar...
Otra vez me he vuelto a sentir como si fuera a tu lado, sigue contando todas tus aventuras
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