¡¡Hola Hola!!
Nueva ruta, nuevo descubrimiento sin dejar tierras extremeñas. Tocaba "entrenar", porque sí, las vacaciones en mi caso no han sido de relax, pero de placer, eso seguro.
Con el equipo listo, la ruta consistía en una ruta de 12k con unos 600-700m de desnivel pero no sé como acabamos en 15k y +800m, así somos. Creo que el odio que me tenía mi equipo perruno era completamente real, llegando al punto de beber agua tumbadas, pero en el fondo aún me quieren...
La ruta consistía en conocer Los Pilones, joya escondida del Valle del Jerte, una zona perfecta para estar tranquilos y relajarse llegando a meter los pies (o lo que quieras) en el agua. La sensación de estar metido en las gargantas es chulísima, algo que no había hecho nunca y si haces la ruta corta (7-8km) es perfecta para pasar un buen día.
Pero como nos va la marcha, seguimos en nuestro camino de seguir acumulando desnivel lo que también nos llevó a poder apreciar paisajes aún más bonitos.
Si algo me gusta de la montaña es la sensación de sentirme tan pequeñita debido a su grandeza, claro que no imaginaba que esto no sería nada con lo "enanita" que iba a sentirme los días siguientes...
Pudimos disfrutar de parte de la ruta por zona sombreada, cosa que agradecía ya que cuando el calor apretaba se hacía notar. Las más listas al llegar de nuevo al agua decidieron meterse de cuerpo entero para recuperar sus extremidades.
Ese día nos ganamos la comida con vistas sin duda, era el final perfecto a unos días de "descanso", desconexión y conocer nuevas zonas. El día anterior fuimos a Candelario y Granadilla (ambos recomendables) así que esos días habían tenido de todo: turismo, aventura y buena gente...
Solo puedo dar las gracias por la acogida, cariño y ganas que le pusieron a nuestra visita los anfitriones. Ya estoy deseando volver 💖 GRACIAS.
Las próximas historias vienen muy cargadas...voy a pensar si contar todas mis sensaciones porque es posible que no acabe nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario